TODO O NADA



Ella:

Lo vi allí tumbado, lo sentí tan lejos de mí aun teniéndolo tan cerca. Pude ver pasar cada momento a su lado, cada risa y todas las cosas que habíamos planeado juntos. Y recordé aquel para siempre que me había prometido. En poco más de dos minutos todo se había llenado de gente que le miraba sin saber quién era. Todos hablaban y yo no era capaz de escuchar nada. Sin embargo me pareció oír su voz, fue algo fugaz, como parte de un sueño pero había sido real. Solo escuche un no te rindas, un susurro que me dio las fuerzas para no desmoronarme cuando creí que nunca más le vería abrir los ojos.

Él:

Sentí aquel balazo en el pecho. Sentí la impotencia de querer decir tantas cosas y no poder decir nada porque las palabras no salen de mi garganta. Siento el miedo, miedo de perder lo que conozco, a mi padre, a mi madre, a mi hermano, pero sobre todo miedo de perderla a ella. Miedo de no volver a ver sus rizos rubios cayendo en cascada sobre mi pecho, miedo de no poder escuchar su voz susurradme te quiero al oído, pero sobre todo, miedo de no poder cumplir el para siempre que le había prometido. Y entonces puedo verla, gritando y llorando sobre un cuerpo vacío. Quiero decirle que me encuentro bien, pero no puedo, no me ve, no me oye. Y entonces por ella lo intento, intento volver, intento abrir una puerta que está cerrada pero que no solo yo trato de abrir. En pocos minutos han llegado los médicos que tratan de reanimarme. Lo intento con todas mis fuerzas pero la puerta es demasiado pesada. Necesito que ella no se rinda, solo ella. Y lo hago, y la abro, y cumplo ese para siempre a su lado.


Comentarios

Entradas populares de este blog