EL PAIS DE NUNCA JAMÁS
       

Dicen que la vida son etapas, que las personas entran y salen de tu vida sin que apenas te des cuenta y que el tiempo pasa demasiado rápido. Es cierto, cada día hay gente que se cruza en tu camino, gente que no sabes si le dará un giro a tu vida o simplemente pasarán de largo. Día a día me he dado cuenta de que todo son momentos, que vivimos muchas cosas y al segundo ya solo son recuerdos. Con el paso del tiempo vamos creciendo, perdemos la inocencia, vienen las decepciones, nos vamos dando cuenta de lo que es vivir. Te das cuenta de que las heridas del corazón duelen mas que las de las rodillas, y de que el personaje de película del que estas enamorada no va a ir a rescatarte. Te vas dando cuenta de quien si y quien no, de quien esta contigo y quien te deja de lado. El destino pone a personas en tu camino, y te separa de otras. Y cuando mas vas creciendo, mas te duelen los golpes, y es ahí cuando te das cuenta de que los finales felices solo son los de Disney y que no todo es tener un príncipe azul a tu lado. Te vas dando cuenta de que a veces tendrás que enfrentarte sola al dragón y que no todas las heridas pueden curarse con los besos de mamá. Porque la vida son buenas y malas rachas, pero si no creces nunca sabrás lo que es cantar a pleno pulmón tu canción favorita un viernes a ultima hora, nunca sabrás lo que son esas mariposas en el estomago al mirar el móvil y encontrarte un mensaje suyo, nunca sabrás lo bonito que es volver a irte una noche a la cama de papá y mamá y sentir que nada ha cambiado. Quizá por ello yo entendí porque Peter pan no quería crecer y porque Wendy decidió volver.

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