POESÍA
Y vino a preguntarme a mi qué era la poesía. Me miró fijamente a las ojos mientras formulaba la pregunta. Y entonces solo supe contestarle que no tenía ni idea de quien era poesía, y que no había tenido el placer de conocerla, pero pude decirle que sus ojos eran el mejor verso que había conseguido escribir, y que aquellos besos cocinados a fuego lento en las frías tardes de invierno eran la mejor metáfora de todos mis términos reales. Pude decirle que su sonrisa era mi hipérbole más desmedida y sus te quiero el paralelismo que no dejaría de repetir cada mañana en los pliegues de mis sabanas. Que en ti encontré el mejor ejemplo de antítesis y que por mucho que utilice el lenguaje poético jamás conseguiré evocar lo que me haces sentir cada vez que tus labios rozan los míos. Que su mano y la mía son la mejor rima y que no sabía que era la poesía, pero a él me lo sabía de memoria y para mi eso era equivalente a cualquier verso de Bécquer.
Y vino a preguntarme a mi qué era la poesía. Me miró fijamente a las ojos mientras formulaba la pregunta. Y entonces solo supe contestarle que no tenía ni idea de quien era poesía, y que no había tenido el placer de conocerla, pero pude decirle que sus ojos eran el mejor verso que había conseguido escribir, y que aquellos besos cocinados a fuego lento en las frías tardes de invierno eran la mejor metáfora de todos mis términos reales. Pude decirle que su sonrisa era mi hipérbole más desmedida y sus te quiero el paralelismo que no dejaría de repetir cada mañana en los pliegues de mis sabanas. Que en ti encontré el mejor ejemplo de antítesis y que por mucho que utilice el lenguaje poético jamás conseguiré evocar lo que me haces sentir cada vez que tus labios rozan los míos. Que su mano y la mía son la mejor rima y que no sabía que era la poesía, pero a él me lo sabía de memoria y para mi eso era equivalente a cualquier verso de Bécquer.
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