POLOS OPUESTOS
Yo, era lluvia tenue,
él era un huracán, quizá por eso supimos crear la tormenta perfecta. Fuiste
como la droga de la que tanto hablan, porque no pensé necesitarte hasta que vi
que ya no podía dejarte. Eres como el estribillo de esa canción que no sale de
mi mente, como ese sueño que al despertar siempre quieres repetir, eres esas
tardes a las que siempre les faltan horas. Yo siempre pensando, tú siempre
actuando. Yo más de leer aventuras, tú más de vivirlas. Yo tan café y manta, tú
tan bicicleta y calle. Y aún con tantas diferencias conectamos. Quizá porque tú
me hiciste querer vivir más experiencias, quizá porque yo te hice ser más
tranquilo, quizá porque siempre nos dimos aquello que no teníamos. Tu tan canción
motivadora, yo tan balada romántica. Yo más de letras, tu más de ciencias. Y
aún así supe encontrarle el encanto a tantas definiciones de física que me
recitabas de memoria, y aun así tú supiste encontrarle el encanto a todos estos
textos que te escribo. Yo tan de cine, tú que no aguantas más de una hora
sentado. Que yo no sé de química, pero te aseguro que tu sonrisa y mi boca
tienen una reacción increíble, que sé que las palabras no son lo tuyo, pero
quiero que conmigo acabes escribiendo Roma al revés. Tú más libro de ciencia
ficción, yo más fantasía, tu más de vivir, yo más de soñar. Somos polos
apuestos destinados a encontrarse, pero no todo lo que choca se rompe, ya se
sabe que a veces encaja.
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